Es un edificio de estilo barroco construido en 1735 sobre la casa en cual naciera Santo Tomás de Villanueva, patrón de la localidad. En 1555, la casa fue usada como eremitorio (lugar donde se retiraban los eremitas) y en 1735 se creó el Convento de Agustinos siguiendo el proyecto de Fray Lorenzo de San Nicolás.