Nacido en Daimiel fue uno de los arquitectos y urbanistas más importantes e innovadores de España en el siglo XX. Destacó por ser un investigador incansable que revolucionó el uso del hormigón, creando patentes propias como sus famosas vigas «hueso» y los encofrados flexibles. Su obra, ajena a las modas pasajeras, fusionó la modernidad con la esencia de la arquitectura popular manchega